La sociedad que protege al débil se fortalece

 

Celebramos que la humanidad ha avanzado tanto a lo largo de la Historia, entre otras razones, porque nos hemos equivocado mucho. Todos. Todos tenemos alguna responsabilidad ante la historia. Estamos convencidos que el siglo XXI puede marcar el comienzo de un hito, como en su momento fue la abolición de la esclavitud y como ojalá pronto sea la derrota del hambre y la pobreza.

Comprendemos el sufrimiento de muchas mujeres ante un embarazo imprevisto. Necesitan un apoyo que sólo personas con corazón pueden prestar y hay muchas personas así. La defensa de esas mujeres clama a nuestra conciencia y una mirada compasiva nos recuerda que otro ser humano comparte esa tragedia en una posición de mayor debilidad todavía. El avance científico nos brinda hoy datos clave desconocidos en buena parte del siglo XX. ¡Qué coraje social mostramos con esa evidencia desde los ámbitos: político, social, universitario, económico, médico!

Hoy, aquí frente a la Municipalidad y ejerciendo nuestro derecho civil a manifestarnos no sólo por nuestro bien sino por el de toda la comunidad, nos negamos a solucionar la tragedia de un embarazo imprevisto con la tragedia superior del aborto. Nos negamos a incorporar las técnicas abortivas a los contenidos de la educación y a que les enseñen a nuestros hijos que el aborto es una solución posible.  Nos negamos a eso, pero también tenemos ilusiones:

•Nuestra ilusión es que la educación y la información lleguen a todas las mujeres. Saber es un derecho.

•Nuestra ilusión es que una mujer embarazada nunca se encuentre sola, sino que el padre y el hijo también cuenten. ¡Porque cada persona vale! La vida que comienza es asunto de tres.

•Nuestra ilusión es que la pugna política y la legislación compitan por la defensa de los más débiles: el hijo y la madre. Una sociedad que protege al más débil se fortalece.

•Nuestra ilusión es facilitar que padres que no pueden hacerse cargo de un niño encuentren a otros que pueden y lo desean. Una solución para dos problemas.

•Nuestra ilusión es que pronto se estudie como histórico el triunfo de una humanidad valiente que superó el aborto como superó la esclavitud. Porque sentimos el profundo orgullo de ser humanos.

•Nuestra ilusión es que los hombres y las mujeres de hoy tomemos decisiones que nuestros hijos puedan aplaudir mañana. Podemos transmitir más de lo que heredamos de nuestros mayores. Ese es el verdadera desarrollo humano.

•Nuestra ilusión es que la política, la medicina, la enfermería, la farmacología, los medios de comunicación, la escuela, la universidad y la empresa, sean aliados por la vida.

Ser aliado de la vida es hacer cosas para promover la familia (o “los valores familiares”). ¿Qué podemos hacer en la Argentina para promover la familia (o “esos valores”)? Establecer las bases para la elaboración de políticas de estado que promuevan, fortalezcan y restauren a la familia. Las políticas sociales de familia no alcanzan.

Una política de estado en materia de familia debe distinguirse de las políticas sociales de familia. Para comprender adecuadamente este concepto hay que hacer un giro de 180°: las políticas sociales de familia integran una política de estado pero no la agotan. Tienden a dar solución inmediata a males que afectan a familias concretas (violencia, indigencia, discapacidad, desnutrición, etc.). Están dirigidas a las familias en situación de necesidad especial. Una política de estado de familia, en cambio, es la sociedad en su conjunto que se beneficia con las funciones personales y sociales estratégicas que cumple la familia: procreación, crianza, educación, integración social, contención, amor incondicional y sentido de pertenencia de las próximas generaciones de argentinos. Las políticas de estado de familia no tienden a remediar males sino a promover bienes, removiendo obstáculos de tipos laboral, fiscal, económico, civil, educativo, para que los ciudadanos que libremente lo desean puedan fundar, conservar, desarrollar y restaurar familias. Por ejemplo:

Incorporación a la cultura laboral de Argentina tanto en el sector estatal como privado, de prácticas de integración entre familia y trabajo tanto para la madre trabajadora como para el padre trabajador. 

Incorporación a la cultura tributaria de Argentina, de normas impositivas que concedan un estímulo fiscal al matrimonio, ya que el trato fiscal igualitario de ciudadanos con compromiso respecto de las funciones sociales estratégicas (los esposos) respecto de ciudadanos que no hayan asumido ningún compromiso respecto de dichas funciones vitales para un país, es una discriminación injusta en relación con los primeros.

Fortalecer la organización social civil básica de Argentina: su legislación acerca de la familia. Remediar la tendencia actual al vaciamiento de la figura civil del matrimonio. 

Brindar a las nuevas generaciones una educación para el amor sustentable (información, actitud y habilidades para fundar, conservar, desarrollar y restaurar la relación ante su conflictividad normal) como clave para generar más salud personal y social. 

Desarrollar el concepto de finanzas familiares (conciencia, responsabilidad, gestión) promoviendo la apertura de empresas sociales que otorguen créditos para las distintas necesidades familiares, sobre la base de una atención personalizada a cada familia.

Desarrollar el concepto de arquitectura familiar, con el objetivo de promover planes estatales de construcción de viviendas para sectores indigentes de la población, que contemple los espacios mínimos necesarios para la habitación por parte de padres e hijos.

Campaña Nacional de sensibilización y concientización del valor de la unidad y estabilidad familiar, como clave para la salud personal y social de Argentina y como solución más profunda a los fenómenos crecientes de delincuencia, violencia, trastornos psicológicos, adicciones y suicidio juvenil, según los estudios sociológicos más relevantes y recientes. 

Preguntémonos: ¿Qué tan bueno es para la Argentina defender institucionalmente a la vida por nacer? ¿Es bueno promover los nacimientos, incentivarlos? ¿Qué tan importante son las familias que es el lugar donde nacen, crecen y se desarrollan los ciudadanos? 

Como siempre ocurre, en la Argentina vamos atrasados unos capítulos en la historia del desarrollo. Los países que hace veinte años legislaban a favor del divorcio y el aborto, hoy están haciendo un giro de 180º elaborando políticas para defender y promover a la familia y la natalidad. Y esto lo hacen, no por motivos religiosos o éticos, sino porque han descubierto la “eficacia” de la familia: si desde el Estado se hacen acciones para preservar un “hábitat ecológico familiar”, las familias serán estables, sólidas, consistentes, y como consecuencia también lo será las sociedades en donde ellas se desarrollan.

Existen en la actualidad, trabajos científicos interdisciplinarios (sociología, economía, psicología, ciencias de la educación, derecho, filosofía, etc.), que demuestran la centralidad de la realidad familiar, tanto en la vida de una persona, como en el desarrollo económico, social y cultural de una Nación. La experiencia de otros países de la comunidad internacional en este campo lo ratifica. 

Hay en nuestras sociedades síntomas de una “contaminación” que afecta especialmente a nuestros jóvenes: violencia contra la vida y la salud, delincuencia, adicciones, trastorno físico y emocional, vacío existencial, soledad, falta de autoridad, falta de afecto; hijos huérfanos de padres vivos…! Es hora de instalar el debate para proteger, además del medio ambiente, el hábitat ecológico necesario para la vida humana: la familia.

Pedimos la implementación de acciones concretas para facilitar a las personas la constitución, conservación, desarrollo y restauración de vínculos familiares sólidos que redunden en el bien común de nuestra patria.

La promoción integral de la familia desde las políticas públicas es el único modo de garantizar el desarrollo socio-económico sustentable de nuestra Nación. La existencia de políticas de estado es una característica que diferencia a las democracias de los países más desarrollados. Sirven para fijar bases institucionales sólidas en la construcción de una Nación. Hoy, en Argentina, hablar de política familiar implica una total novedad y, a la vez, una alternativa cierta y constructiva a los distintos modelos de políticas sociales que se implementan en la actualidad.

Queridos amigo, la historia juzgará nuestra pasividad cómplice o nuestro compromiso solidario con el débil. No hay mejora sin cambio. El futuro es hoy… hoy es el día de cambiar en La Plata, en Buenos Aires, en Argentina y en el mundo…!