Los pies de Cristiano Ronaldo

–De ninguna manera! –le dijo el médico– Usted tiene sólo treinta años y ninguna razón física por la cual no pueda tener este bebé. ¡Ya verá como es la alegría de la casa!

Dolores se echó a llorar; ni siquiera sabía cómo iba a alimentarlo cuando naciese. Regresó a su casa derrotada por el miedo al futuro. Su vecina, que era consciente de las dificultades que Dolores y su familia tenían, le recomendó una receta casera para provocar una reacción espontánea que le produjese el aborto. Gracias a Dios, la receta no funcionó.

Dolores siguió las indicaciones. Pasadas dos horas... ¡Nada! El embrión parecía estar en un tranquilo y profundo sueño, sin querer salir antes de lo previsto.

Con la mano en su vientre, unas pocas horas después del intento de aborto, María Dolores tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre. –Si la voluntad de Dios es que este niño nazca, que así sea.

 

El bebé nació entre gritos y llantos. El médico dijo entonces una frase que se fijó para siempre en la memoria de Dolores. –¡Con unos pies como estos, será jugador de fútbol!

Dos adultos y cuatro niños compartían el mismo techo, formando una familia estrechamente unida por el amor.

El niño se llamó Cristiano Ronaldo y hoy es conocido en todo el mundo. En el año 2014 ganó más de 21 millones de euros en el Real Madrid. Es el máximo goleador de la historia de la selección portuguesa, el portugués que más goles ha marcado en la Champions League, el madridista que menos partidos necesitó para alcanzar los cien goles de Liga, el primer futbolista en la historia de la Liga que consiguió marcarle a todos los equipos a los que se enfrentó en una temporada, y el único futbolista que ha conseguido marcar en seis visitas consecutivas al Camp Nou.

Todo eso -y mucho más- pudo haberse perdido si un médico hubiera cedido a los miedos y desesperanza de su madre y lo hubiera abortado a su petición. Su madre, , lo ha contado en una biografía reciente.